Derechos, participación y cambio social: voces Ashoka sobre discapacidad
Argentina cuenta con una de las legislaciones más avanzadas de la región en materia de discapacidad. Sin embargo, la brecha entre el marco normativo y la conquista de derechos en la vida cotidiana aún es profunda. Las personas con discapacidad todavía enfrentan obstáculos estructurales en el acceso a la educación, el empleo y la participación ciudadana plena. Desde distintos campos, Fellows de Ashoka impulsan transformaciones que apuntan a derribar esas barreras y a cambiar la perspectiva social.
En el país, la normativa está alineada con la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad donde “se pasa del modelo médico-asistencialista a uno social de derechos humanos”, explicó Silvana Veinberg, fundadora de Canales Asociación Civil y Fellow Ashoka por su compromiso con el reconocimiento de la comunidad sorda y la promoción de la Lengua de Señas Argentina (LSA). “Tenemos una legislación ejemplar, pero en la práctica hay una enorme brecha: transporte, salud y educación no se garantizan igual en todo el país. La falta de recursos y la no ejecución del presupuesto limitan fuertemente lo que se podría hacer”, advirtió.
Las recientes decisiones en torno a políticas públicas a nivel nacional, como el rechazado veto a la Ley de Emergencia en Discapacidad y el congelamiento del nomenclador de prestaciones, profundizaron la vulnerabilidad del colectivo. En ese escenario, se resaltan las brechas socioeconómicas.
“Un ejemplo concreto es el de los apoyos para la inclusión educativa. Un niño o niña con un trastorno del espectro autista probablemente necesite un Acompañante Personal No Docente para asistir a la escuela. El monto que se paga por ese trabajo no cubre la tarea, lo que hace que muchas familias deban pagar de su bolsillo”, explicó el Fellow Ashoka Pablo Lecuona, creador de la Asociación Civil Tiflonexos y la Biblioteca Tiflolibros, dedicadas a personas con discapacidad visual. “Las familias que tienen menos recursos no pueden acceder a este apoyo o sólo lo reciben algunas horas por semana, lo cual influye negativamente en las posibilidades de educación de esas infancias”, planteó.
Combatir la desinformación y la desconfianza
En un escenario complejo de avances que ponen en duda la defensa de los derechos de las poblaciones vulnerables, se cuelan discursos que duelen. Hay un impacto directo y material de las políticas de ajuste, pero también un “un impacto simbólico: el mensaje que se percibe es que la discapacidad no es prioridad”, señaló Veinberg.
Ese efecto social permite alumbrar preconceptos o falta de información que están instalados en las comunidades. “Hablar de ‘discapacitados’ en lugar de ‘personas con discapacidad', plantear los problemas del colectivo sólo desde el cuidado o la salud, infantilizar a las personas con discapacidad o usarlas para dar impacto lacrimoso a los planteos”, enumeró Lecuona. En cambio, “crear condiciones de participación y de igualdad” son la base para generar una transformación real.
En esa misión, las organizaciones sociales integradas por personas con discapacidad “hacen incidencia, presionan para que se cumpla la ley, proponen soluciones y denuncian cuando hay vulneraciones” frente a la ausencia de políticas estatales, planteó la referente de Canales. “También somos espacios de contención para familias, de construcción de comunidad y de visibilización en la agenda pública”, resaltó.
Un marco clave para la transformación es entenderla desde dos enfoques. Por un lado, el de potenciar los espacios de decisión y participación pública de las personas con discapacidad. Por otro, que la mirada afín a derechos de este colectivo no sea exclusividad de quienes lo integran o sus familiares. Una perspectiva que entienda la diversidad de cuerpos, necesidades e identidades debería ejercitarse de manera transversal en todos los emprendimientos que busquen impacto social.
Precisamente, Ashoka Cono Sur fomenta en red para articular voluntades y proyectos que se propongan ampliar las herramientas para construir realidades más equitativas.
“No se trata solamente de ‘ayudar’, sino de acompañar y debatir junto con las personas con discapacidad, que tienen la experiencia y el conocimiento”, convocó Veinberg. Y Lecuona concluyó: “Es fundamental entender que cada persona es diferente y no es la discapacidad lo único que la define. Es muy importante articular y trabajar siempre con otras personas, y mejor aún si logramos transversalizar en diferentes ámbitos la perspectiva de la discapacidad”.