Agenda social 2026: prioridades, desafíos y miradas para el impacto social
En un escenario regional actual atravesado por disensos y acciones que ponen en jaque los derechos de las personas, el 2026 resalta las acciones colectivas con impacto social positivo y que promueven la participación activa de las comunidades. Así lo entienden tres de los Fellows Ashoka desde campos de trabajo diferentes pero con una gran coincidencia: el compromiso de transformar el mundo en uno con mayor acceso a oportunidades.
Desde la dimensión ambiental, Germán Montero, Fellow Ashoka y fundador de la Asociación Ambiente Sur, observó que tejer redes de colaboración será clave para sostener el trabajo territorial en un contexto de restricción del financiamiento, sin que los proyectos entren en pausa o se diluyan. “La oportunidad está en poner en valor los vínculos y las alianzas locales que venimos construyendo con las comunidades”, señaló como estrategia para sostener la continuidad de las iniciativas.
Además, consideró que en la agenda social se ubica un tema clave que excede lo presupuestario: el retroceso en el marco normativo ambiental que fue producto de décadas de construcción colectiva. Por ejemplo, las amenazas sobre la Ley de Glaciares y la postergación histórica de la Ley de Humedales. “El desafío es trabajar fuerte para que no volvamos para atrás en avances en materia ambiental”, sobre todo en un contexto de crisis climática global, planteó.
Para Malena Famá, Fellow Ashoka y co-fundadora de la Fundación Multipolar, las posibles modificaciones normativas, “como la laboral, no parecen ofrecer señales alentadoras”. Frente a ese contexto, la organización decidió adelantar el modelo de sostenimiento propio que tenía proyectado para los próximos años. Comenzó a elaborar productos de alta necesidad para grandes empresas, como vallas y cajones de seguridad para Metrogas. También está adecuando su espacio físico para reparar pallets para Andreani. De esta manera, permite brindar empleo de forma permanente para las personas que se acercan a la organización, y sostener su trabajo en tiempos donde escasea el financiamiento internacional o nacional.
Tender vínculos es también el camino que avizora Francisco Quiñones Cuartas, Fellow Ashoka y co-fundador de la asociación civil y Bachillerato popular Mocha Celis. En un contexto complejo, es posible identificar como oportunidades “trabajar con organizaciones de derechos humanos, salud y educación para crear redes de apoyo y recursos”, recalcó. “Aumentar la representación de la población travesti-trans en espacios de decisión política y social e implementar programas educativos en escuelas y comunidades para promover el respeto y la inclusión” son parte central de los objetivos del año.
Pensar el impacto
La agenda social enfocada en el cuidado del planeta encuentra entre sus tareas de 2026 sostener y profundizar el trabajo de sensibilización sobre la preservación de ecosistemas como la estepa, tanto por su biodiversidad como por las comunidades que la habitan, entendió Montero. “Nuestro sueño es que esa valorización se traduzca en oportunidades concretas, como emprendimientos impulsados por organizaciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad o con discapacidad”, destacó. Así, la labor no sólo protegería al ambiente, sino que también generaría oportunidades económicas y fortalecería el tejido social.
“Impacto social será que nuestra organización siga abriendo sus puertas con profesionalismo, compromiso, amor y ternura para quienes más necesitan una mano”, definió, en tanto, Famá. Para Multipolar, el impacto se mide en personas que logran fortalecer su autonomía, acceder a un trabajo y, en el mejor de los casos, salir de la situación de calle. La organización trabaja para brindar herramientas y acompañamiento para quienes no pudieron acceder a oportunidades básicas.
El “aumento en el acceso a servicios de salud, educación y empleo para la población travesti-trans” es una de los resultados positivos y esperados del año para Quiñones, que también es el de la organización desde su fundación, hace 15 años. Del mismo modo la “creación de un entorno más seguro y respetuoso, y el fortalecimiento de la voz y la participación activa de la comunidad en la toma de decisiones”.
Las miradas de los tres Fellows Ashoka convergen en un punto central: en 2026, el impacto social se traducirá en la posibilidad de sostener lo construido, fortalecer alianzas, cuidar a las comunidades que son parte de las propuestas sociales y resistir la erosión de derechos que se produce a escala nacional y global. En un contexto adverso, la innovación social se redefine como una práctica de coherencia, alianzas y compromiso de largo plazo, valores que forman parte del corazón de Ashoka.